Reconstrucción de una grieta horizontal

 

El caballo, como ser vivo que es, no está exento de sufrir enfermedades y accidentes que son consustanciales al hecho de estar vivo. La propia naturaleza le ha proporcionado una serie de mecanismos para "autorepararse" de heridas, contusiones, enfermedades leves, etc, que aumentan las probabilidades de sobrevivir y perpetuarse como especie. Con todo, al haber depositado en sus pies, en realidad en un único dedo, y en la huida la mayor parte de su defensas, le ha hecho a la vez esclavo de la sanidad de sus cascos. Un caballo con un problema en un casco es un caballo muerto a manos de depredadores en la vida salvaje.

 

   Cuando un caballo sufre una contusión en la pared del casco lo  suficientemente fuerte, se rompen capilares venosos y se forma un hematoma. Este liquido hemorrágico puede reabsorberse o bien puede infectarse con bacterias provenientes del exterior. En este caso se forma un absceso. La presión del gas y las enzimas queratolíticas producidas por la infección hacen que el pus busque el punto mas débil para salir al exterior. Generalmente, utiliza las propias laminillas del casco como un ascensor y revienta en la corona, donde drena el pus y el dolor desaparece. A partir de aquí se establece un proceso de curación. En la gran mayoría de los casos, el accidente se resuelve solo y de manera natural. En algunos otros, las cosas se complican para el animal y necesita del auxilio del herrador para superar el problema.

 

   Al brotar el pus en el rodete coronario se detiene momentáneamente la producción de casco. Al desaparecer la inflamación y las enzimas del pus, se reanuda normalmente el crecimiento del mismo, pero deja tras de si una grieta horizontal .Esta grieta va descendiendo a medida que el casco crece hasta desaparecer por el borde solar. En la vida natural, los caballos han padecido este problema y se ha resuelto sin mayor dificultad ,pero en algunos casos no es así. Con dependencia del lugar donde se haya producido el hematoma, permanece una zona hueca por debajo de la grieta horizontal que desestabiliza al casco. Si el golpe, es decir, el hematoma, se ha producido cerca de la corona, la zona hueca es pequeña, pero si se ha producido un gran hematoma o el pus ha tardado varios días en brotar, hay una gran zona en que la muralla está suelta del interior del pie.

 

   Generalmente, las grietas horizontales no se suelen tratar por parte del herrador, que se limita a clavar por debajo de la misma. Al descender la grieta y aproximarse al borde del casco, existe el peligro de que se desprenda una gran cantidad de muralla, en ocasiones desgarrando muralla viva y produciendo un grave problema. De ahí la importancia de desbridar y reconstruir estas lesiones antes de que se produzca el estropicio.

 

 

   En este articulo presentamos el caso de un caballo que hace meses se produjo un hematoma en la pared del casco. El pus brotó en la corona y dejó tras de si una grieta horizontal. Por debajo de la grieta existía una cavidad importante, que mientras tuvo casco sano por debajo no produjo problema, pero al acercarse al borde solar debido al crecimiento del casco y al recorte producido por el herrador, llegó un momento en que no pudo soportar el peso y se ha colapsado. Como vemos en la foto, la muralla se está rompiendo y es probable que al perder la herradura se arranque un buen trozo de casco, afectando quizás al casco que está sano y provocando una herida importante.

 

   Siempre que nos remiten consultas acerca de estas grietas horizontales nuestra respuesta es  que no son demasiado preocupantes siempre que se cuente con un buen herrador. El herrador controla el descenso de la grieta y el crecimiento del casco, y sabe cuando puede clavar por debajo de la grieta y cuando se hace necesario arrancar todo el casco suelto y reconstruir el defecto. Lo insensato es dejar las cosas hasta el punto de que el caballo se arranque solo el trozo de muralla hueco.

 

 

   Recortamos y aplomamos al caballo independientemente del defecto. Evidentemente, al quitar la herradura se ha desprendido toda la muralla suelta. Con el recorte ha desaparecido también gran parte de la oquedad.

 

 

   Raspamos y limpiamos en lo posible la zona afectada. Llegados a este punto se ofrecen dos variables: reconstrucción funcional o reconstrucción estética.

 

     -Se hace necesario reconstruir la pared del casco para poder sujetar la herradura a la reconstrucción, bien pegada o bien con clavos. En este caso la reconstrucción ha de ser funcional y cargar peso.

 

     -El resto del casco permite sujetar la herradura independientemente de la reparación, con lo que la misma es puramente estética.

 

   Las reconstrucciones de cascos con materiales acrílicos tienen mucho en común con la reparación de caries en los dientes humanos. Básicamente se trata de pegar juntos un cuerpo vivo a un cuerpo muerto y someter al conjunto a unas presiones intensas. Cuando un dentista repara una carie de manera que el empaste va soportar presión, tiene que realizar en el resto del diente unas cavidades en forma de cola de milano para asegurarse de que aquello no se va al garete en la primera mordida. Si no va a cargar presión, sujeta el empaste con tan solo el poder adhesivo del mismo.

 

   En la reparación de cascos es exactamente igual. Si la  ha de cargar peso y sujetar la herradura, es necesario excavar surcos y cavidades para que el acrílico se agarre con fuerza mecánica y pueda ser funcional. Cuando no es necesario, es decir, cuando hay casco suficiente para sujetar la herradura, no es necesario abrir cavidades, pues la reconstrucción es puramente estética.

 

   En la vida real, es decir, en el herraje de cada día, las cosas nunca son como en las demostraciones comerciales o los concursos. Parece ser que si el caballo necesita una reconstrucción complicada, indefectiblemente el caballo será un caballo difícil o imposible de herrar. Por otra parte, no es raro sacar una gota de sangre al hurgar en un desperfecto de este calibre, lo que nos obligaría a posponer la reparación varios dias. Por tanto, se hace necesaria la prudencia a la hora de desbridar y limpiar estos desperfectos. La Dremell es muy vistosa, pero peligrosa.

 

 

   Me gusta decir que muy mal tiene que estar el casco para que un herrador medianamente hábil no sea capaz de colocar un clavo aunque sea en la misma punta del talón. Hasta no hace muchos años no existían los adhesivos acrílicos y todo estaba relegado a clavar clavos donde fuera y como fuera.

 

   Ya hemos colocado la herradura. Tras abrir una clavera suplementaria la herradura queda lo suficientemente sujeta con tan solo dos clavos. Podríamos perfectamente haber clavado alguno mas, pero hay que pensar en el mayor inconveniente. Si clavamos al acrílico y el caballo se arranca la herradura, con la misma se va todo el parche acrílico. Si la reconstrucción es independiente de la herradura, esta se va y no se estropea el casco. Hay un hecho objetivo; si la reconstrucción no lleva colas de milano, se cae con la herradura, con toda la perdida de tiempo y material que supone.

 

 

   Tras una limpieza exhaustiva reparamos el defecto con un acrílico, en este caso Superfast de Vettec. A la buena adherencia del mismo tenemos que sumar la acción de la pestaña, que ayuda a conformar todo el conjunto del pie.

 

   Damos por solucionado el problema del caballo, que queda totalmente funcional e integrado en el entrenamiento. En un par de herrajes mas habrá desaparecido todo el defecto.