Reconstrucción y refuerzo con placa de aluminio

 

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Un ídolo de oro con los pies de barro. Así podemos describir perfectamente a este caballo centroeuropeo de salto de obstáculos. Tiene todo lo que hay que tener para poder llegar a lo más alto. Le sobra talla, corazón, técnica y  coraje para abordar las pruebas más elitistas de su disciplina. Sin embargo, el día que le conocimos era un perfecto inválido, echado en su box, sin permanecer de pie mas de unos pocos minutos a causa del sufrimiento que padecía en sus pies.

 

   La historia es bastante común en los caballos de ascendencia centroeuropea y que se dedican al salto y a la doma clásica. Son caballos que poseen  unos cascos delicados, a menudo mas pequeños de lo que a su masa corporal se corresponde. Viven todo el año en un box muy mullido y muy limpio, pero sin embargo no están exentos de los ataques de hongos y bacterias. Un programa de herrajes poco afortunados puede echar al traste la mas brillante carrera deportiva del mejor de los caballos.

 

   Esto es lo que le ha ocurrido a nuestro amigo. Sus pies se han ido deteriorando debido a la mala calidad congénita de los mismos, que unido a posibles deficiencias de proteínas especializadas en la formación de casco, produjeron unas condiciones ideales para que los hongos destruyesen la envoltura cornea del pie. Las continuas perdidas de herraduras convirtieron al casco en una especie de queso de gruyere en el cual era completamente imposible mantener una herradura mas allá de dos o tres días.

 

 

 

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 El caballo llevaba bastantes meses parado a resultas del comprometido estado de sus cascos. La muralla, apenas incapaz de sostener el peso del animal, cedía y obligaba al caballo a apoyarse con la palma y la ranilla. El dolor que experimentaba el caballo hacia que se pasase las horas acostado en el box sin querer levantarse a comer su pienso.

 

   Los abscesos eran cada vez mas frecuentes y comprometen seria mente la salud del caballo. En la fotografía podemos ver las huellas de la búsqueda de un absceso en la zona anterior de la palma. El casco se encuentra totalmente desorganizado y desestabilizado. Apenas hay borde solar en la muralla y la palma y la ranilla aparecen reblandecidas y atacadas por hongos. Esta situación se daba en los cuatro cascos del caballo, con especial gravedad en las manos.

 

   Cuando nos reunimos su veterinario, el propietario y yo, decidimos el tratamiento que se iba a realizar al caballo, con el fin de suspender aquel estado de cosas y propiciar la recuperación del mismo. Tras contemplar todos los parámetros concernientes a la alimentación, posible tiempo de recuperación y costes de la misma, convenimos en atacar el problema por dos frentes distintos.

 

       -Mejorar la calidad del tejido corneo del casco. El caballo estaba tomando biotina, pero sin resultados aparentes .Se decide añadirle en la dieta un suplemento proteínico.”Gelatina en polvo para caballos de deporte FarrierGabino”, que aportase al caballo las proteínas necesarias para la buena formación de materia cornea de calidad.

 

       -Evitar el sufrimiento del caballo y darle una base de apoyo lo suficientemente sólida hasta que el nuevo casco fuese capaz de sostenerle.

 

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   Como primera medida, aplomamos al caballo lo mas correctamente que lo permitieron las excepcionales condiciones de los cascos, saneando a conciencia el borde solar de la muralla a fin de eliminar las zonas invadidas por hongos y contar con la materia cornea mas sólida  posible. A continuación, procedimos a realizar un agresivo raspado a toda la muralla del casco para eliminar toda la costra de grasas y partículas de casco muerto. Nuestra intención es reforzar la pared del casco con resina Equilox, del mismo modo que se refuerza una pared enfoscándola con cemento. No nos preocupa el hecho de eliminar y debilitar la muralla, pues esta va a ser sustituida por la resina, de indudable mejor calidad que el primitivo casco.

 

   La ranilla y la palma fueron saneadas en lo posible con la legra, para a continuación aplicar nuestro “Higienizador FarrierGabino”, frotando con un cepillo de cerdas duras toda la zona. Esto elimina la posibilidad de mantener una población de hongos o bacterias anaeróbicas bajo la almohadilla plantar que necesitamos colocar.

 

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Tras comprobar que el caballo admite presión en la ranilla, con el sencillo método de colocar el mango de la legra entre esta y el suelo, decidimos colocarle una herradura de corazón, a fin de que el soporte sea mas agresivo en la ranilla, preservando una palma muy debilitada. Nos decidimos por la herradura “Mercedes”debido a que su diseño alargado se adaptaba mejor a la forma del casco del caballo. Rebajamos todo el borde interno de su cara superior a fin de minimizar el apoyo de la palma y la clavamos someramente con una plantilla semirrigida Colleoni. Colocamos varios clavos, los cuales quedaran enterrados en el cuerpo de la reconstrucción acrílica y dan fijación extra.

 

   Bajo la plantilla, se colocó material de impresión dental en las lagunas de las ranillas, a fin de reclutar a las barras para que contribuyeran a sostener el peso del caballo. Por delante de este material de impresión se introdujo a continuación el gel amortiguante MB12 de Luwex, para que protegiese la palma, debilitada por los agujeros de los abscesos.

 

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 Tras desengrasar la pared del casco con alcohol desnaturalizado, enfoscamos toda la pared del mismo con un par de capas de resina Equilox. En la ultima capa, aplicamos una chapa de aluminio que hemos recortado y agujereado previamente, fijándola con el propio acrílico. Esta chapa de aluminio, recortada en forma de media luna, tiene la misión de reforzar la pared del casco en el punto medio por donde se dobla la tapa. Efectivamente, la muralla del casco, cuando no puede soportar el peso del mismo se dobla hasta formar una concavidad, que de seguir las causas da lugar a un surco característico. Este surco parece un ceño, pero en realidad no lo es. Un ceño va descendiendo a medida que el casco crece, pero este surco siempre esta en el mismo sitio. Es el punto de inflexión por donde se dobla el casco cuando no aguanta mas peso.

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 Vista lateral de la mano reconstruida. La mano ha recuperado su aplomo y  la cuartilla se ha enderezado. Ahora la muralla si es capaz de sostener al caballo y el almohadillado palmar evita el dolor y distribuye el peso correctamente.

 

   En Estados Unidos al menos, se distribuye una placa comercial llamada Nolan Hoof Plate que consiste en una placa de aluminio en forma de media luna y que se fija en la pared de las lumbres con resina o atornillada con tirafondos. Independientemente de que el señor Nolan haya organizado un marketing como solo los americanos saben hacerlo, lo cierto es que su placa funciona bien como complemento de otros tratamientos. Su efecto consiste en reforzar la pared del casco e impedir la flexión exagerada que se produce cuando la tapa se encuentra debilitada y hace tracción sobre la cara externa del tejuelo, provocando microhemorragias y dolor. No se trata de la panacea que en su momento el señor Nolan quiso convertir su producto, pero es una interesante herramienta mas en nuestra caja y que nos puede servir en determinados momentos. A nosotros nos corresponde decidir el tipo de herramienta o tratamiento queremos para nuestro paciente.

 

 

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 Ocho semanas después, y tras dos herrajes mas ,el cambio ha sido espectacular y tanto el veterinario como el propietario y yo nos sentimos mas que satisfechos con los avances conseguidos. Desde los primeros dias el caballo se mostró cómodo con su herraje y ello se tradujo en un cambio positivo en su actitud. Suelto en un pequeño padock se iba soltando a trotecillos y su estado de carnes mejoró ostensiblemente.

 

   La gelatina en polvo va haciendo su efecto y el nuevo casco mantiene la integridad por mas tiempo. En el herraje que muestra la fotografía, ya hemos eliminado la placa de aluminio y se aprecia el casco que ha crecido desde la reconstrucción inicial con resina.

 

   Hoy, cuatro meses después, el caballo esta calzado con herraduras normales de acero y se ha reintegrado al entrenamiento con total normalidad. Se le seguirá suministrando la gelatina en polvo FarrierGabino y con unas sencillas indicaciones podrá seguir siendo herrado por su herrador habitual.