Silver, tres meses después.

Han transcurrido tres meses desde la ultima vez que tratamos a Silver. Desde entonces, el caballo ha permanecido en un prado llano, moviéndose a sus anchas con comodidad y sin cojera aparente. Sus cascos han crecido mucho, especialmente el que nos ocupa, debido a la inflamación.

 

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Cuando hemos ido a visitarle nos hemos encontrado el casco así: 

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La flecha verde señala el punto que aun presentaba tejido de granulación exuberante. La zona ya ha sido cubierta por el resto del casco que desciende. La flecha roja señala el punto de la corona por donde había reventado la infección que se le formó.El resto del casco aparece seco y sin problemas de mayor importancia. 

 

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El pie, visto por su cara plantar no parece tener nada fuera de lo común, si bien es cierto que se ve mucho tejido corneo sobrante. ¡Que lejos quedan aquellos días en que presentaba aquella herida tan fea ! 

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 Una vez rebajado y aplomado el casco, podemos ver como la mitad  lateral o externa permanece integra, en tanto que la pared medial, aun presenta deformidad. Lo que debiera ser la línea blanca, estrecha y bien delimitada, aparece dilatada y con tejido cicatricial en varias zonas. La diferencia entre la palma oscura y el tejido cicatricial blanquecino es notable. En las barras y el talón aun se conservan zonas de palma con rastros teñidos de sangre seca y coagulada. 

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 En la siguiente foto, mas cercana, podemos ver como la zona por debajo de mi dedo y que en la foto 1 señalaba la flecha roja, se adivina hueca. Su interior no presenta signos de infección, por lo que optamos por no resecarla. Se rellenó de algodón para poder introducirle Betadine por el agujero superior, dejando la propia tapa para que fijara el apósito. En la palma y en las barras aun se ven restos de materia cornea cicatricial teñida de hemoglobina procedente de la lesión. Recordemos que toda la zona comprendida entre la lumbre y el talón (la zona teñida de rojo) no existía cuando empezamos a tratar a Silver. 

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 Uno de los problemas que se presentaron en el tratamiento de Silver era el de la posible desestabilización del casco, con el consiguiente riesgo de que se produjera un cuarto crónico de difícil solución. Las posibilidades de  desestabilización aumentaron al producirse una infección que, al drenar en la corona por encima de la zona de granulación, desprendía de su base a  la pequeña zona de tapa indemne que había quedado por encima de la herida. Afortunadamente,la herradura de barra evitó esta desestabilización y podemos contemplar felizmente como el casco esta creciendo integro desde la corona, sin rastro alguno de que se este produciendo un cuarto. Se puede observar como la tapa que crece nueva presenta un color anaranjado. Esto es debido a que, producto de la inflamación general del pie, la materia cornea en formación se tiñe de hemoglobina de la sangre.

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Hemos colocado a Silver una herradura muy ligera y sin pestañas, con el único fin de que mantuviese el relleno de algodón que hemos puesto en la cavidad de la tapa. El caballo seguirá suelto en su campo, recuperando casco. A estas alturas, somos muy optimistas con la recuperación de Silver. Posiblemente en un par de meses mas, se le pueda herrar entero y empiece a trabajar ligeramente. En apenas un año desde el accidente ,se habrá recuperado por completo.