Talones contraidos,arestines y cuartos

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   Los problemas nunca vienen solos. Este antiguo aserto se aplica a la perfección en el caso de los problemas podales de los caballos. Es difícil encontrarse con un problema de los denominados “de libro”,es decir, un problema que se presenta puro y solitario.

 

   Como se viene demostrando a lo largo de todos los casos que nos encontramos en la práctica diaria, todos los problemas tienen un antecedente, que suele ser otro problema. Un cuarto no se origina porques si, sino que es el resultado de un talón contraído. Un hormiguillo no se origina generalmente porque si, sino que tiene como causa una laminitis subclínica, una deformidad del casco o simplemente un mal manejo del mismo por el propietario o el herrador.

 

   Este es el caso que nos ocupa hoy. Un caballo de raza centroeuropea, destinado al salto de obstáculos presenta varios problemas en sus manos. Los problemas se han encadenado de tal manera que mantienen parado y cojo al caballo desde hace mas de un año. Unos talones contraídos, con un cuarto de cada lado del casco en las dos manos y una infección de arestines bestial son las consecuencias mas visibles. Mas allá de lo que el ojo ve a simple vista, un cuadro de talones desgarrados, con atrofia de la región posterior del casco, han postrado a este valioso animal.

 

 

  En la fotografía de portada podemos observar muchas cosas. Salta a la vista la contracción de los talones, que se llegan a tocar prácticamente. Los pelos de la corona están hirsutos, lo que revela inflamación del tejido de los bulbos. El casco en general aparece torcido hacia la izquierda, resultado del desequilibrio general que padece.

 

   Pero sin duda lo que  mas resalta es la tremenda infección por arestines que recubre toda la escotadura de los bulbos y se prolonga hacia la cuartilla. Sin embargo, estos arestines son totalmente secundarios, pues no son mas que la invasión por hongos oportunistas de un tramo de piel que debido a otros factores se muestra inflamada crónicamente, es decir, debilitada y al alcance de los hongos y las bacterias. Una vez solucionado el problema de base, los hongos desaparecerán.

 

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   El caballo esta herrado con una herradura de huevo artesanal y plantilla Luwex. El herrador anterior construyo una especie de herradura de huevo compensada soldando a una herradura convencional media herradura de acero. Es evidente que el herraje no ha funcionado en absoluto, y no porque la herradura esté mal construida, sino porque ha fallado el concepto básico de la utilización de la herradura de huevo. En este caso, y tal como podemos ver en la fotografía de portada, la herradura si que impide la penetración en el suelo de la región posterior del casco, pero niega toda posibilidad de apoyo a los talones. En la foto se ve como casi tres centímetros de talón de casco no encuentran apoyo de ningún tipo, dado el puente que hace la herradura. La aplicación de una plantilla Luwex es en todo punto innecesaria, pues el caballo no necesita ningún tipo de amortiguación especial, dándose además el caso de que lleva parado varios meses.

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   Los problemas del caballo comenzaron cuando tras una leve cojera se le detectaron alteraciones del cartílago en la articulación distal, es decir, del hueso corona con el hueso tejuelo .El herrador encaminó sus esfuerzos a mejorar el alineamiento de las falanges, a fin de proporcionar alivio. De ahí la herradura de huevo compensada. Sin embargo, el herraje no ha sido exitoso, pues se han ido promoviendo otros problemas, digamos “colaterales” que han resultado mucho peores de lo que era el cuadro inicial. Si antes el caballo presentaba molestias, ahora esta completamente cojo debido a las consecuencias del nuevo herraje.

 

   El daño mas inmediato ha sido la aparición de varios cuartos en la región de las cuartas  partes de los cascos de las manos. El herrador ha empleado las antiguas recetas que consisten en practicar puntos de fuego o rayas en el casco, tratando de descomponer las fuerzas e impedir la progresión de las grietas o de los cuartos. Este es un sistema demasiado obsoleto y que jamás ha dado resultado alguno. No es probado que descompongan fuerza alguna y si alguna vez una grieta se ha cerrado tras aplicar un botón de fuego, ha sido sin duda porque de manera casual se ha eliminado la causa, probablemente porque han aplomado bien al caballo. Todos o casi todos los cuartos y grietas del casco son un problema mecánico y se resuelven por si mismos una vez se han eliminado las causas que lo promovieron, es decir, aplomando correctamente el casco. En tanto no se aplome correctamente al casco, todos los ingenios, pomadas y grasas son totalmente superfluos e inútiles.

 

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   En esta fotografía podemos observar los efectos que el herraje ha producido en el casco. La cuña que forman la herradura y la plantilla ha elevado el casco de atrás. Este efecto, beneficioso sin duda para mejorar la alineación casco cuartilla, ha provocado una sobrecarga de la región posterior del casco. Las cuñas, lejos de volcar el peso sobre la región anterior del casco, lo que hacen es sobrecargar los talones.

 

   Los resultados no se han hecho esperar demasiado tiempo. Los talones, totalmente estresados han empezado a contraerse sobre si mismos, adaptándose al nuevo reparto de cargas. Cuando ya no han podido contraerse mas, se han colapsado y se han roto, produciendo cuartos en la pared del casco. En la pared lateral de la mano derecha, hay un cuarto, al que han intentado detener infructuosamente con una muesca en la pared del casco hecha con la escofina.

 

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  El herraje de este caballo lo hemos abordado desde dos premisas fundamentales. Mantener la alineación de las falanges y eliminar las causas que han provocado el colapso del pie en general. A nuestro favor contamos con dos circunstancias clave: El casco es fuerte y de buena calidad y sobre todo, la ranilla se muestra sana, integra y de muy buena calidad. Testeada con las tenazas, se declara como muy útil para soportar presión. Esta última circunstancia permite simplificar y abaratar todo el proceso de herraje y recuperación del caballo.

 

   Hemos aplomado el caballo correctamente. Tal y como se ve en la fotografía, el alineamiento de las falanges puede obtenerse en la mayoría de los casos con el uso eficiente de la tenaza y la escofina. Toda la región posterior del casco ha sido falseada con la escofina, a fin de sustraerle del peso del caballo. La falta de peso permitirá que la corona pueda descender y  los cuartos cerrarse.

 

 

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   Esta es la herradura elegida para este caso Se trata de las herraduras conocidas como “Mercedes” debido a su semejanza con el símbolo de la marca de vehículos. En realidad son unas herraduras de corazón de aluminio, que refuerzan con dos arbotantes la punta de la barra del corazón, que debido a la menor resistencia del aluminio podría curvarse hacia arriba y presionar la palma. Estos arbotantes son también útiles porque impiden que se apelmace la suciedad y pueda presionar la palma.

 

   La ranilla se apoya por completo en la barra del corazón de la herradura. Se debe de trabajar la ranilla con la legra de manera que no haga una resistencia activa y solo cargue peso cuando el animal se apoye en el suelo. Si al clavar la herradura, esta comprime a la ranilla, resistencia activa, la presión continuada provocaría presión anómala y cojera.

 

   Ahora el peso del caballo esta repartido por la región anterior del casco y la ranilla. Toda la zona de casco por detrás de los clavos de la herradura no soporta peso. Pasados unos días, el casco desciende a buscar la herradura y llega a tocarla, pero no carga peso.

 

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   Transcurridas ocho semanas, procedemos a renovar el herraje del caballo y ya los efectos beneficiosos del nuevo herraje se han notado desde el primer dia. El caballo ha dejado de cojear a los pocos dias y se ha trabajado al paso y de la mano durante estas semanas. Los cuartos se han cerrado y los arestines han remitido, debido en parte al tratamiento tópico y a que al desinflamarse la zona, las defensas de la piel ante los hongos se han reactivado.

 

   Lamentablemente, el exceso de luz del sol y la posición en que estábamos hizo que las fotografías saliesen muy oscuras .A pesar de que he intentado aclararlas con el Photoshop, no se aprecian bien los detalles.

 

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   A las quince semanas de cambiarle el herraje al caballo, fue vendido y sometido a un exhaustivo examen precompra por una prestigiosa clínica veterinaria de Madrid. Las placas radiográficas no revelaron daño alguno en las articulaciones. Los cuatro cuartos que presentaba en las manos se han cerrado y  el nuevo casco crecía integro. Los arestines han remitido hasta niveles asumibles y el cuadro de talones cerrados lleva camino de resolverse satisfactoriamente. Su nuevo herrador mantendrá este tipo de herraje para el caballo, herraje que le ha permitido, no solamente curarse, sino que ha podido trabajar y entrenar con total normalidad durante los dos últimos meses.