Talones desgarrados y cáncer de ranilla

   Los aplomados incorrectos pueden inducir un desorden total en el casco, el pie, el movimiento y la propia salud del caballo. El recorte del casco, es decir, la preparación del mismo para devolverle la forma mas correcta y funcional posible es la base del herraje. Si esta base no es correcta, nada será correcto. Lo que no se puede conseguir eliminando casco se consigue modificando la herradura, pero no es posible suplir un aplomado deficiente con modificaciones de la herradura o la aplicación de todo tipo de herraduras especiales, plantillas o siliconas.

 

   En un articulo anterior titulado "Síndrome de los talones desgarrados"

(http://www.farriergabino.com/articulos-y-casos/sindrome-de-talones-desgarrados)

explicamos alguna de las consecuencias de los aplomados deficientes. Una de las enfermedades y desordenes posibles que pueden tener su origen profundo en este síndrome es un canker de ranilla y bulbos. Esto es lo que le ha ocurrido precisamente a esta yegua. Una gestión inadecuada de su conformación ha acarreado un desorden total en sus cascos, culminando en un canker de ranilla y bulbos que ha estado a punto de dejar completamente inservible para todo tipo de trabajo.

 

   Hace unos meses, aprovechando una visita en el centro ecuestre, sus propietarios nos pidieron opinión acerca de la cojera de la yegua. Su conformación no dejaba dudas acerca del origen de todos sus problemas y el canker de ranilla y bulbos era muy evidente. Recomendamos tratamiento veterinario para el canker y de herraje adecuado.

 

   Varias semanas después, el tratamiento con metronidazol y peroxido de benzoilo en acetona ha funcionado bien. El canker se ha retraído y la infección causante del mismo ha desaparecido aparentemente. No obstante aun se observan zonas muy sensibles al tacto en las comisuras de la ranilla y bulbos. El cuadro ha mejorado pero dista mucho de haberse recuperado. Una vez mas, el herraje es será un eficaz coadyuvante, cuando no el único, en el tratamiento de las enfermedades del pie.

 

 

   Tal y como explicamos en el artículo, el canker de esta yegua tiene su origen en la irritación crónica que se produce en el fondo del surco central de la ranilla debido al movimiento independiente de los talones entre si. En el fondo del surco irritado se instala una infección originada por gérmenes presentes en el suelo. Esta infección se agrava hasta producir el cancer de ranilla o canker. A su vez, el movimiento independiente de los talones se produce por un aplomado incorrecto y por una inadecuada gestión del la conformación de la yegua.

 

   Vistos los cascos de la yegua de frente, se hace evidente el mal aplomado de los mismos. A simple vista parece un caso de pies estevados, que miran hacia adentro, pero si se deja el pie colgando, el eje del dedo permanece recto, siendo el estuche córneo el único que se conserva la desviación. Esto es lo que se conoce como "falso estevado" y no es mas que un problema de aplomado.

 

   Se puede apreciar una grieta horizontal en la lumbre del casco bajo el rodete. Probablemente ha drenado pus en esa zona, producto de un absceso cuyo origen desconocemos.

 

 

   Mano derecha, vista lateral. La yegua ha sido herrada con una herradura Natural Balance o aplomo natural, aunque el herraje no respeta para nada las premisas y fundamentos de esta técnica de herraje. Mr Ovniceck se llevaría las manos a la cabeza si viese una herradura Natural Balance en un casco con los talones altos.

 

 

   Cuando no se aplican correctamente los principios del herraje NBS el pie pierde una gran parte de la superficie de sustentación. Las fuerzas de reacción del suelo se transmiten a través de una superficie mucho mas pequeña y no pueden ser absorbidas y disipadas por el plexo venoso coronario, produciéndose daños a largo plazo.

 

 

   El movimiento independiente de los talones ha provocado un desgarro en el tejido conectivo que une ambos bulbos. El surco central de la ranilla se va elevando hasta invadir la piel del menudillo. Se forman escamas y costras, en tanto que el pelo se eriza como pinchos. Los talones a distinta altura empiezan a sobreponerse uno sobre el otro.

 

 

   Es muy evidente la gran diferencia de altura existente entre ambos talones. En el surco central de la ranilla, en color amarillento, aparece el corion o tejido vivo de la almohadilla plantar. Es muy sensible y la sola presión del dedo produce a la yegua un gran dolor.

 

   Llaman además la atención los pelos hirsutos en los bulbos, característicos de las lesiones infecciosas de la piel, tanto en estos casos como en lo que se conoce como "fiebre del barro" que se produce cuando los animales pasan días y días enfangados en barro y lodo.

 

 

   Aunque las lesiones del canker han remitido, aun se aprecia en el centro del surco central de la ranilla los restos del mismo y el corion de la almohadilla plantar y de los bulbos. El herraje, totalmente desequilibrado y sin prestar apoyo a la región posterior del casco.

 

 

   A pesar del aspecto seco, gracias al peroxido de benzoilo, hay una gran sensibilidad en la zona de la ranilla. Si la sola presión del dedo basta para provocar dolor reactivo en el animal, es de suponer que el contacto con el suelo de la cama o la arena de la pista produce aun mayor dolor y cojera. Una herradura abierta jamás puede aportar alivio a este animal.

 

   El único tratamiento efectivo para este tipo de problemas es el herraje con una herradura de barra recta. La herradura de barra impide el movimiento independiente de los talones, con lo que el movimiento de cizalla en el fondo del surco central de la ranilla se detiene. A partir de ahí comienza el proceso de recuperación del tejido fibroso que puede ser mas o menos rápido, pero al menos se ha detenido la degeneración y las causas primitivas.

 

   Aun con todo, se deben de extremar las medidas de higiene, para prevenir nuevas infecciones en un tejido corneo débil. Se prestará gran atención a la limpieza de cascos y se seguirán aplicando peroxido de benzoilo y metronidazol en los surcos de la ranilla.

 

   Como ya explicamos en el articulo sobre los talones desgarrados, una vez eliminada la infección secundaria, el tratamiento consiste en detener e invertir el proceso degenerativo del tejido fibroso, y esto solo puede ser conseguido mediante el herraje. No estamos hablando de medicamentos costosos ni técnicas complicadas. Basta un herraje con una simple herradura de barra recta y las manos de un herrador competente.