Talones muy sobrepuestos.

  

 

Hace unas semanas recibimos una consulta por parte de un veterinario sobre las posibilidades de tratar a un caballo con serios problemas en los pies. Unas fotografías y alguna radiografía que acompañaban a la consulta nos hizo interesarnos rápidamente por el caso. Y es que verdaderamente, el caballo tenia serios problemas en cada uno de sus pies, quizás el mas grave de todos, el  herrador que lo estaba herrando hasta el momento. Personalmente, cuando me encuentro con negligencias tan graves como la que hoy nos ocupa, es cuando mas echo de menos una regulación administrativa de la figura y la profesión del herrador.

   Y no me vale que se me diga que el propietario tiene obligación de saber en que manos pone su caballo. El propietario no tiene porqué saber de herrajes hasta el punto de poder diferenciar si se hacen las cosas bien a su caballo, del mismo modo que no tenemos obligación de saber si reparan correctamente a nuestro coche. Simplemente nos fiamos del profesional y le pagamos sus servicios.

 

   Volviendo a nuestro caballo, el veterinario ya avisó de muchos de sus problemas, pero se quedó bastante corto al enumerarlos. Cascos petrificados, talones extremadamente sobreelevados en los pies, topinicidad generalizada en los cuatro cascos, una mano con rotación de tejuelo a la altura de la articulación distal, ambas manos contraídas y petrificadas. Cojera general al paso, con negativa total a trotar. En fin, lo que se suele llamar "Un coche con las cuatro ruedas pinchadas y los amortiguadores rotos."

 

 

   La foto de portada ya habla por si sola. Vemos un casco de un pie, reseco y endurecido cuyo talón medial está sobreelevado mas de cinco centímetros sobre el talón lateral. La tensión en el bulbo y el interior del talón es tan grande que ha explotado literalmente, desgarrando la piel que recubre el bulbo. Aunque no se aprecia muy bien en la fotografía, el bulbo presiona la cuartilla hacia la mitad de su altura.

 

 

   Su miembro homólogo presenta un aspecto muy parecido. En la propia fotografía se adivina el grado de dureza del casco y la ranilla. Todo el talón sobreelevado presenta descamación seca, producto de los sucesivos episodios de inflamación que ha venido soportando. Las heridas del bulbo son dolorosas y el caballo se queja al mínimo roce contra el dedo. Sangran fácilmente y nos dan idea del estado en que se encuentra todo el tejido conectivo situado debajo. Aparentemente podrían estar comprometidos los cartílagos laterales e incluso las apófisis basilar y retrosal del hueso tejuelo. Se hace necesaria la radiografía para analizar el estado del pie y las posibilidades de recuperación.

 

 

   Radiografía del pie derecho. Sorprendentemente la radiografía muestra un buen aspecto de los huesos y articulaciones. No hay desalineamiento falangiano ni rastros de artrosis. El ángulo palmar del hueso tejuelo con relación al suelo es muy alto. Hay toneladas de casco para quitar en esa zona. La zona blanquecina de los talones significa que hay una gran inflamación de todo el tejido circundante. No hay apariencia de calcificación de los cartílagos laterales.

 

   Radiografía del pie izquierdo. Al igual que el derecho presenta un aspecto radiológico muy bueno, con la única salvedad del ángulo palmar del tejuelo. Es muy interesante que no hay calcificación de los cartílagos, especialmente el medial. Una calcificación del cartílago supone rigidez en el bulbo y por consiguiente la mayor dificultad para recuperar el talón y además, la posibilidad de que se fracturase al someterlo a tensión.

 

   Con estos datos, nos inclinamos a creer que el problema se limita únicamente al estuche corneo, sin afección del resto del pie. El pronostico es bueno. Como todos sabemos, el estuche corneo es un órgano muy flexible, y que lo mismo que es capaz de sobreelevarse si se le somete a fuerzas anómalas, es capaz de recuperarse rápidamente si se le da la oportunidad.

 

 

   Sus manos. La foto lo dice todo. La mano derecha no parece muy deformada, pero la izquierda presenta un alto grado de deformación, producto de un club foot, Ceños de estrés en los talones de la derecha. Ceños de estrés en las lumbres de la izquierda. Del herraje prefiero no decir nada. Es ,como dice Tom Stovall, leche derramada que no volverá al vaso. Luego no merece prestarle mas atención.

 

 

   En esta vista mas cercana podemos ver como las lumbres del casco tratan de crecer en una dirección mas vertical, paralela al tejuelo, que también está vertical. Los talones sobreelevan el rodete coronario de manera que la corona hace curva hacia arriba, cuando debiera de hacerla hacia abajo. A mitad del casco se ve un abultamiento en la corona, que no es otra cosa que los cartílagos laterales que están siendo empujados hacia arriba. Estos cartílagos están comprimiendo al rodete coronario. El siguiente paso es que el rodete se rompa produciendo un cuarto.

 

   Con todo, lo que mas llama la atención es que por la forma del casco y la cuartilla se ve que el caballo esta echado hacia atrás, es decir, busca extender las manos. Esto se debe al dolor crónico que padece en la palma, presionada por la punta del tejuelo rotado. El animal busca apoyarse en los talones para relajar en lo posible las lumbres del casco.

 

 

   Radiografía de la mano izquierda, que nos confirma lo que ya veíamos en la fotografía. Hueso tejuelo rotado con respecto al eje de las falanges. Angulo palmar del tejuelo muy alto con respecto a la horizontal del suelo.

 

   Y sobre todo, la remodelación de la punta del hueso tejuelo, que presiona sobre la palma cargando peso. Esta presión hace que se vaya destruyendo el hueso. De hecho, este es el mayor de los problemas del caballo. Si bien en los posteriores es un problema del estuche córneo, y por tanto un problema de herraje, en esta mano hay destrucción de hueso, que hay que atajar inmediatamente. Por fortuna no es una destrucción promovida por una infección sino por simple acción mecánica. Generalmente, basta con acabar con la causa mecánica que la produce para que se detenga la destrucción e incluso se pueda regenerar algo el hueso.

  

Pues con las mismas ha llegado el día acordado para herrar al caballo y darle las oportunidades para que se pueda ir recuperando de sus problemas en la medida de lo posible. El plan es sencillo. Tenemos que ir herrando a la vez las cuatro extremidades, en lugar de hacer primero las manos y después los pies. Como ya hemos explicado en otros artículos, someteremos a los cascos de los pies a un doble o triple falseo, esto es, recortaremos el pie en lo posible, dejándolo en el suelo a fin de que pueda descender el talón sobreelevado. Este proceso nos lleva unas dos o tres horas, por lo que aprovechamos para ir herrando las manos. Por esa razón vamos mostrando las fotos mezcladas, porque estamos haciendo un casco mientras damos tiempo a los otros.

 

 

   Resultó anecdótico que cuando nos estaban trayendo el caballo hacia el herradero, veíamos como no apoyaba el posterior izquierdo con normalidad, y no éramos sabedores de tal grado de cojera. Pronto se descifró el misterio, y se puede ver el enorme pedrusco que se había atrapado entre la herradura y el casco. Al pobre caballo era lo que le faltaba ya. Por suerte, parecía llevar muy poco tiempo allí y no le produjo mayor problema.

 

   Pedrusco aparte, se puede ver el talón medial muy sobreelevado con respecto al lateral. La misma foto nos ofrece una vista posterior de la mano derecha, cuyo talón lateral se remete contra el medial, comprimiendo la ranilla y los bulbos.

 

 

   Vista del posterior derecho,  quizás el mas afectado. Uno se pregunta como se puede herrar a un caballo con tal dejadez. Rebajar el casco de cualquier manera, clavar una herradura e irse rápidamente a por otro cliente. Así le va a la profesión de herrador en España.

 

 

   Vista mas próxima del pliegue formado por el bulbo sobre elevado contra la cuartilla. Los bordes de este pliegue rozan uno contra otro cada vez que el caballo da un paso. Se ven costras de sangre en los bordes y es una fuente de dolor añadida a las demás. Para hacer esta fotografía, hemos levantado el otro pie del caballo. Al cargar mas peso, el bulbo se recuesta contra el otro talón y la cuartilla, cerrando el pliegue.

 

 

   Pero al dejar el otro pie en el suelo, es decir, cuando no carga el peso, el pliegue se abre ligeramente. Este movimiento de apertura y cierre, se convierte en un efecto cizalla sobre todo el tejido conectivo situado en el interior del casco, provocando gran dolor y agravamiento crónico del cuadro.

 

 

   Manos a la obra. Empleando todos los medios a nuestro alcance, cuchilla, tenaza y escofina, rebajamos  el pie derecho a fondo, tomando como referencia el talón lateral. Una vez rebajado podemos ver la enorme diferencia con el pie izquierdo. Esta seria la forma ideal que debiera de tener el casco. Esperemos que algún día la tenga así por los dos lados!!

 

 

   Dejando aparte el hecho de que la materia cornea del casco está dura como una piedra, este no presenta síntoma alguno de enfermedad en su palma ,línea blanca y ranilla. Tan solo en el talón medial se observa alguna irregularidad provocada por la inflamación del rodete cuando se estaba formando esta parte del casco. Este buen estado del casco, nos confirma que el problema del caballo es tan solo un problema de herraje, es decir, que con un herraje competente, la situación puede ,si no resolverse por completo, si mejorar en gran medida.

 

 

   En el talón medial, el sobreelevado, practicamos un buen falseo y dejamos el pie en el suelo. Inmediatamente, el talón, libre de la presión que le empujaba hacia arriba, empieza  descender. Al moverse el caballo de un lado a otro, se ve perfectamente como los talones se mueven independientemente entre si, y el talón sobrerrebajado desciende hasta tocar el suelo, para después volver a quedar falseado, aunque cada vez menos.

 

 

   Dejamos el pie en el suelo y rebajamos el casco izquierdo. También está sano en la suela y ranilla. Tan solo el talón medial que se le recuesta hacia adentro.

 

 

   El pie izquierdo ya rebajado y visto por su lado lateral. Si consiguiésemos dejar sus cascos así por ambos lados, seria un gran éxito, para nosotros y mas aun, para el caballo.

 

 

   En los casi veinte minutos que hemos tardado en rebajar el casco izquierdo, el derecho ha descendido hasta hacer desaparecer todo el falseo. Con la tenaza, le hacemos un segundo falseo. No tenemos miedo a cortar porque sabemos por las radiografías que disponemos de casi cinco centímetros sobrantes en este talón.

 

 

   Practicamos un buen falseo en el talón medial del casco izquierdo y dejamos en el suelo. Al momento el talón desciende y se separan los bordes del pliegue. Movemos al caballo y vemos  que el talón falseado baja y vuelve a subir, pero ya no toca a la cuartilla. Dejamos en el suelo para que cargue peso y siga descendiendo.

 

 

   En lo que he tardado en hacer la mano derecha, el talón medial ha absorbido todo el falseo. Volvemos a falsear con la tenaza y dejamos en el suelo.

 

 

   El talón del casco derecho ha descendido mucho. Que gran diferencia con el casco que tenia hace apenas dos horas. Aunque ya no lograse recuperar mas, con esta conformación y un herraje adecuado, el caballo seria ya completamente funcional.

 

 

   El talón del otro casco también ha descendido mucho. El pliegue que se formaba entre el bulbo y la cuartilla se ha abierto casi tres centímetros. Eso es lo que ha descendido el talón medial. Se puede ver la costra donde se rozaban los bordes. Allí estaba el bulbo del talón antes de comenzar a rebajar el casco.

 

 

   Dejamos en paz los cascos de los pies para que se acomoden lo que puedan y pasamos a ocuparnos de la mano izquierda, la mas afectada y la que sabemos tiene un importante cuadro de club foot. Del herraje no vamos a comentar nada.

 

 

   Con la cuchilla curva y una buena dosis de paciencia vamos eliminando el casco petrificado sobrante. Curiosamente no es un casco al que le sobre demasiada materia cornea en lumbres y la palma. Tan solo los talones, excesivamente largos. Nótese la atrofia del casco en las lumbres.

 

 

   Dejamos preparados los cascos para recibir el herraje de banana. Rebajamos a fondo los talones y les abandonamos en el suelo, para que se acomoden los talones en lo posible, en tanto proseguimos con los pies.

 

 

   Preparamos sendas herraduras de huevo para los pies con el método rápido, sencillo y fácil de soldar un trozo de pletina con el soldador eléctrico y forjar después.

 

 

   Aplicamos en los cascos la herradura caliente como si fuese un herraje normal. El fuego quema el casco por igual, probando que el talón falseado ha descendido hasta el suelo plano y no parece volver a recuperar su posición sobreelevada. Una vez aplicada la herradura, aun hacemos un tercer falseo con la escofina, aprovechando que el calor de la herradura reblandece el casco.

 

   Como podemos ver en la foto, el falseo se limita a la zona comprendida desde el punto mas ancho del casco hacia atrás ,no desde las lumbres. Esto se debe a que la deformación o sobre elevación de la muralla solamente se produce en cuartas partes y talones. En estas zonas del pie, las laminillas están cimentadas sobre estructuras blandas, no sobre el hueso tejuelo. En la región anterior del pie, desde el punto mas ancho del casco hacia adelante, las laminillas están firmemente sujetas en el hueso tejuelo y es imposible que la muralla pueda sobreelevarse por completo. Las deformaciones que observamos a veces en la zona de inserción de los ligamentos colaterales se deben únicamente a deformaciones del rodete coronario, no de la muralla entera como en el caso de los talones.

 

 

   El casco listo para recibir la herradura. El pequeño falseo que se deja ente el casco y la herradura, descenderá poco a poco en los próximos días. Lógicamente, cada vez le costará mas trabajo el recuperar ese falseo, pero es probable que en cosa de quince días ya lo haya absorbido por completo. Cuando hay posibilidad, es interesante volver al caballo, levantarle la herradura, hacer un nuevo falseo y recolocarle la misma herradura de nuevo.

 

 

   Volvemos a las manos. A estas alturas, las coronas ya se han descomprimido un poco, pero el problema de las manos no es la sobre elevación de las coronas, sino el alineamiento de las falanges. Y es que el caballo, en cuanto se le ha dado la oportunidad, ha elegido la postura en que mas cómodo se encuentra, apoyándose en ese punto y dejando una cuña de aire por detrás y otra en las lumbres.

 

   Evidentemente, no podemos dejar esos talones en el aire. A este efecto, la herradura de banana, completamente rígida, les dará el apoyo necesario, permitiéndoles descargarse de peso. Este exceso de peso es el que produce el estrés que vemos en los ceños curvados de los talones. Que buen realineamiento del eje casco cuartilla presenta ahora el caballo, con la lumbre del casco en la misma dirección que la cuartilla.

 

 

   Clavamos en las manos las herraduras de banana.

 

 

   La mano izquierda ,la mas afectada por el club foot. Seria interesante una radiografía para comprobar cuanto ha recuperado del eje falangiano, pero desgraciadamente, los herradores no solemos disponer de equipos de rayos X .

 

 

   Comparativa del tamaño y forma de la herradura que tenia puesta el caballo con la banana que le hemos puesto. Antes, una Kerkhaert 2×0.Ahora una Mustad nº 2.

 

 

   Clavamos las herraduras de los pies. Aquí podemos ver el aspecto del pie izquierdo. El hueco que se ve entre el bulbo medial no existía.

 

   La herradura cerrada por detrás mantiene a la columna ósea en su posición natural, sin dejar que se venza hacia el interior, debido al falseo. Por otra parte, también mantiene en su sitio al resto del borde plantar del casco, permitiendo que la porción falseada se mantenga levantada con respecto al resto del pie. Una herradura abierta jamás puede conseguir esta estabilización, pues sus ramas no consiguen tener la suficiente rigidez para evitar el basculamiento del pie o mantener el espacio del falseo sin que el hierro "suba" a buscar el casco.

 

 

   Vista posterior del pie derecho, herrado y con falseo. En las tres horas que ha durado el herraje del caballo, el talón medial ha descendido entre tres y cuatro centímetros aproximadamente.

 

 

   Vista posterior del pie izquierdo, herrado y con falseo. En este casco la recuperación ha sido mucho mas espectacular.

 

   Al caballo se le ha confinado en un pequeño paddock para que se pueda mover libremente, aunque despacio, en tanto las estructuras de los pies se van aclimatando a la nueva, o mejor dicho antigua, posición. En un plazo no superior a seis semanas, volveremos a herrarle. Los antiinflamatorios prescritos por el veterinario le ayudaran a mitigar las molestias. Esperemos que pueda aprovechar esta oportunidad.

 

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   Seis semanas después volvemos a herrar el caballo. Durante este tiempo tan solo se le ha movido al paso para facilitar la adecuación y recuperación de las estructuras internas. El cambio ha sido espectacular. Ha dejado de cojear y sus movimientos son mas regulares. Por otra parte, se ha tratado el casco con un sellador químico para evitar la evaporación de agua a través de la muralla y facilitar la hidratación desde el interior, con el plasma del torrente sanguíneo. El tejido córneo, en vez de estar petrificado mantiene un nivel de elasticidad y tenacidad muy aceptable.

 

   En la foto podemos ver la comparativa de los cascos desde la primera vez que herramos al caballo a como ha quedado hoy. Una vez se restableció en aplomo y se dio al caballo la oportunidad de levantarse sobre sus pies con la herradura de banana (mas el sellador y la dieta correcta) la recuperación ha avanzado rápidamente.

 

 

   Los pies han mejorado muchísimo, prueba de ello es que los mueve en línea recta y no cojea, aunque su tendencia es a abrirlos cuando esta parado y apoyarse mas en el talón interno. Aunque la recuperación ha sido muy llamativa en el primer herraje, le cuesta cada vez mas seguir recuperándose, pues las estructuras internas, cartílagos y bulbos está muy deformadas.

 

   En el pie izquierdo los talones están prácticamente a la misma altura. En el pie derecho aun hay diferencia, pero el proceso de recuperación esta en la buena dirección. Se herró con una herradura de barra recta, no tan larga como la primera, pues el caballo empezará a trabajar normalmente.

 

   El caballo pasa a cargo del nuevo herrador de la cuadra, que mantendrá el mismo sistema de herraje. Hemos acordado que probablemente este sea su herraje durante toda su vida, para contrarrestar la tendencia a apoyarse en el talón interno. Esperemos que el herraje apropiado y el ejercicio consigan que sus talones recuperen la misma altura y que el caballo sea funcional durante muchos años.