Tumor córneo en un pie

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   Presentamos el caso de un caballo centroeuropeo de salto que fue ingresado en la clínica veterinaria Equisan aquejado de una fuerte cojera en su posterior derecho. Su director, álvaro Vázquez Goyoaga nos encarga la exploración y valoración del pie del caballo, junto a la veterinaria Ester Millán. Se hace necesaria una resección de la muralla dorsal, a fin de determinar con exactitud unas cámaras de aire que se adivinaban en las radiografías.

 

   El casco ha sido resecado parcialmente por su herrador habitual, sin resultados aparentes. No estaba herrado y la desestabilización ha provocado un daño en el rodete coronario, que iniciaba un peligroso cuarto. Se le había tratado únicamente con sulfato de cobre aplicado en la superficie de la tapa y la concavidad de la resección aparece sucia y llena de tierra.

 

 

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   Al recortar el casco para aplomarle correctamente podemos valorar el alcance de la desestabilización. No solamente la muralla esta completamente fracturada, sino que la propia palma se va rompiendo debido al movimiento de cizalla que experimenta en cada paso .La fractura llega hasta la misma punta de la ranilla. Los talones aparecen teñidos de rojo, producto de la extravasación de hemoglobina de la sangre. Es probable que debido al dolor, el caballo buscara apoyarse únicamente con los talones, que se estresaban y liberaban pequeñas cantidades de sangre debido a microhemorragias en las laminillas.

 

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   Previendo lo que iba a ocurrir, es decir, que hay que estabilizar ese casco con algún tipo de adhesivo acrílico, escofinamos enérgicamente toda la superficie del casco, a fin de eliminar toda la costra que le recubre y poder apreciar la extensión de las posibles manchas hemorrágicas. La suciedad puede además distorsionar la calidad de las radiografías.

 

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   Una nueva radiografía nos muestra diafanamente la existencia de una pequeña exostosis en la superficie dorsal del hueso tejuelo, justo por debajo de la inserción del tendón extensor. Se puede observar lo peligrosamente cerca que está la punta el hueso tejuelo del fondo del hueco de las lumbres, y que además de desestabilizar el estuche corneo puede suponer una puerta de entrada a una puerta de entrada para una grave infección.

 

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  En el detalle de la radiografía vemos el pequeño pico de hueso que se ha formado en la superficie del hueso tejuelo. Esta pequeña exostosis o sobrehueso puede ser la causa original de la irritación de las laminas que ha concluido en la formación de un queratoma corneo.

 

  Justo debajo y señaladas por flechas verdes, aparecen dos burbujas de aire, que pueden corresponder a cavidades excavadas por la acción de las enzimas del pus. Por lo demás, y en opinión de la veterinaria, la superficie del hueso tejuelo no aparece remodelada por la presión del corneoma. Tan solo una leve descalcificación del hueso en la zona de la punta del tejuelo.

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   Con la tenaza de filos curvos y la legra de anillo, desbridamos en primer lugar la resección practicada por su herrador habitual, para blanquearla y descubrir el alcance de la lesión. A continuación, abrimos toda la zona de descarga situada por debajo del rodete, teniendo la precaución de reservar un trozo de muralla a fin de que haga de puente entre las dos mitades del casco.

 

   Tras explorar el casco y con la evidencia de la radiografía se establece el diagnostico de queratoma corneo. Es posible que la exostosis del hueso tejuelo haya provocado la compresión repetida de las laminillas de su entorno, produciendo una necrosis de las mismas. Esta necrosis explica la aparición periódica de descargas de pus y la aparición de las burbujas de aire situadas en la muralla. Con este diagnostico se plantea la posibilidad de extirpar allí mismos el queratoma y legrar la exostosis del tejuelo.

 

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   Como primera acción, determinamos el tipo de herraje que servirá para estabilizar el casco y facilitar a su vez el drenaje de la herida y las curas. A este efecto, nada mas practico que una herradura de placa de hospital. Se trata de una herradura cerrada por detrás y que lleva unos agujeros roscados a los que se fija con tornillos una placa de metal.

 

 

 

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   Una vez clavada la herradura, el casco queda estabilizado y podemos proseguir la resección de la muralla. Al eliminar el puente de muralla que hemos reservado aparece la primera de las cavitaciones, justo por encima de la gota de sangre que se ve en la fotografía, y que drena un pus negruzco y maloliente.

 

  Por debajo de la burbuja, el queratoma aparece bien visible conforma de tejido corneo fibroso y de color ligeramente amarillento al principio y negruzco por debajo, en contraste con el blanco limpio del tejido sano adyacente.

 

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   Vamos a proceder a extirpar el queratoma. En principio, mi misión como herrador consiste en abrir hueco a través de la muralla y preparar el campo quirúrgico para la veterinaria. En este caso, el queratoma no está como en otras ocasiones, suelto y flotando en tejido necrótico, sino que su naturaleza fibrosa le hace estar bien agarrado al tejido sano. Es por esto por lo que yo lo elimino poco a poco con la legra de anillo, siempre bajo la atenta supervisión de la veterinaria.

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   Las fibras del queratoma no sangran, pues no están irrigadas, pero las adyacentes si sangran y mucho. Hemos colocado al caballo una ligadura de Smarch a la altura del menudillo con una venda compresiva, pero aun con eso, la hemorragia es abundante en tanto no desagüe toda la sangre contenida en el casco.

 

   Con la legra de anillo vamos eliminando el tejido corneo muerto, sirviéndonos como guía de la superficie del hueso tejuelo, bastante mas dura al tacto, y buscando la exostosis del hueso en la punta del corneoma.

 

 

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   La joven veterinaria Ester Millán, del equipo de álvaro Vázquez Goyoaga. Una vez hemos eliminado el tejido corneo muerto, la veterinaria raspa la superficie del hueso con una cuchara quirúrgica a fin de eliminar todo resto de tejido necrótico o de superficie de hueso dañado. Esta acción es muy importante para un buen desenlace del caso, pues cualquier resto de tejido de hueso muerto seguirá provocando necrosis y pus. Si se elimina correctamente y la herida queda limpia, la recuperación es sencilla.

 

   La cura local consiste en un lavado a fondo con un antiséptico y la aplicación de torundas de gasa que llenan el espacio que ocupaba el queratoma y que comprimiendo el fondo de la herida evita la formación de tejido de granulación. Básicamente, buscamos la cronificación rápida de la superficie expuesta, a fin de poder sustituir el casco resecado con resina acrílica, que permitirá la recuperación y estabilización del pie dañado.

 

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   A continuación, y tras proteger los bulbos de los talones con un trozo de bayeta o fieltro envolvemos el casco con una venda de resina Vet Cast,que mantiene el casco estabilizado y firme. El hueco de la palma y ranilla se rellena con plastilina que hace la función de almohadilla plantar y el hueco anterior se tapa con gasas. Las curas consisten en la introducción de povidona yodada ((Betadine) y mantener al caballo en lugar limpio y seco.

 

   El caballo, una vez operado se encontraba relativamente cómodo y a día de hoy, dos semanas después, apenas cojea. En el plazo de cuatro o cinco semanas, procederemos a reconstruir la parte afectada con resina Equilox y a herrar al caballo para que se reintegre a su actividad habitual.