Zapato de madera con efecto banana

 

   El zapato de madera es una magnifica herramienta en la caja de los herradores que ha permitido abordar casos complicados de un modo sencillo y mas económico que la mayoría de los métodos preexistentes. Como explicamos en un anterior articulo, sus dos principales virtudes consisten en que se evitan los golpes en el casco enfermo durante su colocación y que se obtiene un grado de breakover o despegue del casco muy superior al de cualquier otra herradura.

 

   Pero, al igual que el resto de las herraduras, el zapato de madera es algo mas que un trozo de tabla que se ha recortado según la forma del casco y se ha fijado con tornillos. Es una herradura mas, y como todas las herraduras, está sujeta a las propiedades geométricas, mecánicas y cosméticas. Esto es lo que diferencia a una herradura de un trozo de hierro doblado y lo que distingue a un zapato de madera y un trozo de tabla atornillado al casco.

 

   Por su propia naturaleza de herradura cerrada, el zapato de madera solamente presenta dos modelos; de barra recta y de huevo, a semejanza de las herraduras del mismo nombre. Zapatos de madera abiertos o de cualquier otro tipo no tienen interés, pues su utilización es preemintemente ortopédica y puntual. Es ortopédico porque solamente se utiliza en problemas y enfermedades del casco y puntual porque se trata de un herraje de transición hasta que las circunstancias permitan colocar un herraje normalizado.

   Así pues, el zapato de madera ha de cumplir con las mismas proporciones y reglas geométricas que sus homólogos, las herraduras de huevo y barra recta. Esta es una condición imprescindible para que pueda cumplir con sus funciones mecánicas, y todo ello, por supuesto, con unas cualidades cosméticas que la harán agradable a la vista, además de funcional y práctica. Dada la novedad de método es inevitable que se cometan errores de todo tipo en el uso de esta técnica de herraje, siendo el mas común el diseñar el perfil del zapato de acuerdo a la forma actual del casco, repitiendo así el mismo error que se comete con las herraduras de barra recta y de huevo, que se fabrican adaptándolas a la forma del casco.

 

   Desde siempre hemos oído que se debe de adaptar la herradura al casco y no el casco a la herradura. Esto es cierto relativamente. Por supuesto que no se debe de adaptar el casco a la herradura, pero el primer enunciado es incompleto. Debiera de decir que se debe de adaptar la herradura a un  casco cuando éste es un casco sano y con buena forma de casco. Adaptar una herradura a un casco deforme es tanto como perpetuar el problema del casco. De ahí que surgiera un segundo mandamiento del herraje: ´"Lo que no se puede conseguir modificando el casco, se consigue modificando la herradura".Esto tan solo quiere decir que la herradura ha de modificarse para complementar los defectos del casco hasta conseguir que se parezca y se comporte como un casco sano y perfecto, sin llegar a extremos ridículos, por supuesto.

 

   De ahí surgen todas las modificaciones en la herradura como el descanso, el rolling, las extensiones laterales, etc.Y de ahí surgen también las propias herraduras especiales de barra recta y de huevo. Y el zapato de madera, ya sea de barra recta, ya sea de huevo, ha de prestar los mismos servicios que la herradura a la que sustituye. Vamos a recordar brevemente el porque de las herraduras de huevo y barra.

 

 

   Como describimos mas extensamente en el articulo de las herraduras de huevo, el casco considerado perfecto describe una figura geométrica llamada elipsoide, óvalo o simplemente, huevo. A partir de ahí, y eliminando partes del ovalo obtenemos herraduras abiertas, de barra, napoleónicas, etc.

 

 

   En el casco que no es perfecto hay partes del mismo que se alejan de la forma regular del elipsoide, formando extensiones de muralla o contracciones de la misma. Lo primero es mas común en la zona anterior del casco, desde el punto mas ancho hacia adelante. Lo segundo, hacia atrás. En el caso de las extensiones, las eliminamos con la escofina,.En el caso de las contracciones las compensamos con el descanso de la herradura, Es decir, atraemos al casco hacia lo que seria la forma perfecta, alejándolo de deformaciones indeseables, todo ello dentro de un marco progresivo y sin llegar a extremos ridículos.

 

   De ahí el concepto de que se debe de utilizar una herradura perfecta en un casco imperfecto. Si a un casco imperfecto o deformado le colocamos una herradura deformada, no solamente no conseguiremos mejorar o compensar esa deformación, sino que incluso se verá agravada. El estuche corneo del pie es un órgano muy elástico que se adapta al grado y a la dirección de las cargas que soporta. Y esta propiedad, que hace que se deforme cuando aquellas no son correctas, permite que se recupere en cuanto se corrigen o se adecuan de nuevo. De todos es sabido que el casco procura tomar la forma de la herradura que se le coloca, si se le da el tiempo necesario. Si se coloca una herradura bien conformada, arreglada a la geometría, el casco tiende en la medida de sus posibilidades a tomar la forma de aquella. Si se colocan herraduras deformadas y desequilibradas, el casco se tuerce, por así decirlo.

 

 

   Las herraduras comerciales tienen todas una forma muy parecida. Esto no es coincidencia ni capricho. La forma de las herraduras comerciales es así porque se ha comprobado que es la misma forma del casco considerado perfecto. Se considera perfecto a este casco porque la inmensa mayoría de los caballos que tienen esta forma de casco, están sanos y son funcionales, en tanto que a medida que se alejan de esta forma deseada, los problemas aparecen y se agravan.

 

   Esto no quiere decir que el casco que no tiene exactamente la forma de una herradura comercial no sea un casco sano y funcional. De hecho, entre las distintas marcas de herraduras hay pequeñas diferencias de diseño, y el caballo es capaz de sobrevivir sin problemas no disponiendo de cascos perfectos. Una cosa tienen en común las herraduras comerciales y los cascos perfectos, que se adaptan a las leyes de la geometría y cuando nosotros adaptamos o modificamos una de estas herraduras, si no la forjamos por completo, hemos de conservar estas mismas leyes geométricas. Por tanto, todas las herraduras, tengan la forma que tengan, han de ser geométricas para adaptarse a un casco que si no lo es, busca ser geométrico.

Tenemos en las herraduras comerciales el mejor modelo para lograr la geometría deseada en el zapato de madera. Por tanto, partiremos para su construcción de un modelo geométrico, al que podemos modificar después según las necesidades que presenten el casco y el pie del caballo.

 

   Para construir nuestro zapato de madera de barra o huevo aplomaremos el casco en lo posible, eliminando las extensiones que se producen en la muralla por su parte anterior, exactamente igual que si fuésemos a colocar una herradura de metal. Al comprobar la talla de herradura, vemos que como casi siempre, la mitad anterior del casco se adapta bien a la mitad anterior de la herradura, siendo en la porción posterior donde se observan las diferencias. Estas diferencias precisan de una adaptación de la herradura. Bien eligiendo una talla diferente o bien modificándola mediante la forja. La modificación resultante ha de adaptarse perfectamente a las leyes de la geometría. No es necesario mantener, en este caso, la forma de la herradura comercial, podemos modificarla ligeramente, cerrarla, abrirla, etc, pero conservando siempre la simetría de la misma.

 

   En la foto hemos recortado lo que seria la herradura de barra o huevo que fuésemos a poner en caso de herrar con metal, en una plancha de contrachapado de madera. El grosor de la plancha de madera será el necesario para poder colocar el breakover del zapato en el punto preciso. En muchas ocasiones será necesario unir dos o mas planchas de distinto grosor para obtener el deseado. Se recorta con la sierra de calar y se perfilan los bordes con la lijadora.

 

 

   En este caso utilizamos chapa de 22 mm de grosor para obtener el zapato, y si es necesario mas grosor, añadimos después una chapa de 16 mm. Estas son las medidas mas comunes del contrachapado comercial. El modelo de herradura utilizado tiene un ancho de tabla de 20 mm. Dibujamos el contorno interior que nos servirá de guía. Al biselar desde el borde al dibujo interior, al ser de la misma medida, nos sale un ángulo casi exacto de 45 grados.

 

   En la foto podemos ver el resultado. Todo el zapato tiene alrededor un bisel de 45 grados, lo que le confiere una máxima salida en todas direcciones. En si, este ya es un zapato de madera estándar, muy útil en infosuras y cojeras agudas.

 

 

   El alcance del bisel es distinto dependiendo del grueso total que se vaya a dar al zapato de madera. Si solamente vamos a utilizar una placa de 22 mm, es conveniente no afilar demasiado el borde para dejar un mínimo de madera y que los tornillos tirafondos queden fijos. Si se va a suplementar con otra placa de madera, se lleva el bisel hasta el borde.

 

 

   Pero nosotros queremos complementar el zapato de madera con el efecto de banana, a fin de permitir que el caballo busque el punto de apoyo que mas cómodo le resulte. En el zapato estándar, aunque tenga muy buena salida en todas direcciones, el caballo se siente "obligado" a apoyarse en la parte plana del zapato. Con el efecto banana esto no es así y lo puede hacer en el punto que mas cómodo le resulta.

 

   Para conseguir el efecto banana, trazamos en el zapato el punto correspondiente al centro de la articulación  COA y con la lijadora trazamos una suave curva, muy regular, desde este punto hacia los bordes anterior y posterior. Como anteriormente hemos diseñado la herradura alrededor del centro de la articulación o centro de presión del casco, podemos considerar que el centro del zapato de madera es el centro de presión y desde ahí trazar la curvatura de la banana. Al igual que si de una herradura de metal se tratase, la curva ha de ser totalmente regular.

 

   He trazado en la madera, lo mejor que he podido, unas líneas que nos ayuden a ver el aspecto tridimensional del zapato. Una vez acabado obtenemos un plano central, de forma elíptica y dos semilunas laterales. Estos planos permiten la oscilación del pie de delante a atrás y una magnifica salida hacia los lados,

 

   Llama la atención en la fotografía el como en la herradura de barra, la izquierda, el plano no es elíptico. Hay que recordar que la herradura de barra es en principio una herradura de huevo a la que se le ha truncado una porción por detrás. En este caso, a pesar de que parecen iguales en tamaño, la herradura de barra recta de la izquierda !!!es una talla mas grande !!! que la de huevo de la derecha.

 

   Vista posterior de los zapatos.

 

   Vista lateral de los mismos.

 

   La parte superior del zapato de madera de banana  la hemos descrito en un anterior articulo. La forma inferior es totalmente compatible con la forma elegida para el plano superior. Está en manos del herrador la elección de lo que en cada momento mas convenga al caballo. De lo que no hay duda es que el zapato de madera de banana es una magnifica herramienta a disposición del herrador ortopédico.

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